¡No bajan los brazos!  
El inicio de la secuencia chilena del Dakar 2014 no los trató bien a Alicia Reina y Dante Pelayo, aunque a pesar de todas las adversidades lograron completar las etapas 8 y 9 con la Toyota y siguen en carrera.
 
Para muchos, hubo tranquilidad después de un par de jornadas movidas. Para otros, el lunes 13 de enero estuvo lejos de convertirse en un día de relajación; todo lo contrario. Es que fiel a su tradición, el Dakar siempre tiene preparado nueva trampas y desafíos, incluso cuando los protagonistas menos se lo esperan.

Tras el "infierno" que los competidores vivieron en la Argentina en la primera parte de la edición 2014 del Dakar, la continuidad se daba con la llegada a Chile, uniendo Salta con Calama. Todo prometía ser bien diferente a esas duras y exigentes etapas disputadas en territorio argentino, con temperaturas muy elevadas que también influyeron y complicaron el panorama. Es más, muchos decían que lo peligroso estaría con el cruce en enlace de la Cordillera de los Andes (por las complicaciones que genera la altura), ya que el tramo cronometrado en el desierto de Atacama no suponía grandes riegos con sus 302 kilómetros de extensión.

Pero no siempre todo es tan fácil en esta aventura. Alicia Reina y Dante Pelayo pueden dar ejemplos de esto, ya que algunos inconvenientes en la suspensión delantera de la Toyota N° 444 les provocaron un gran dolor de cabeza en el ingreso a territorio chileno. Tan complicados estuvieron que recién a la una de la madrugada del martes 14 pudieron llegar al campamento de Calama, en otra demostración de no querer bajar los brazos y de hacerse fuertes ante la adversidad.

Sin demasiado descanso, salieron a enfrentar la Etapa 9, que unió Calama con Iquique y que tuvo 422 kilómetros cronometrados, durante los cuales los competidores se toparon con sectores rápidos, piso quebradizo, piedras y mucho polvo (el denominado fesh fesh) y dunas, en un cóctel que imprimió complejidad al recorrido y que fue anunciada como una de las etapas decisivas de esta 36ª edición.

En pleno desierto de Atacama, el más árido del planeta, la dupla rionegrina encaró un parcial que comenzó en una zona elevada por encima de los 3.000 metros de altitud y que terminó bien al nivel del mar, con el Océano Pacífico recibiendo por primera vez a los participantes de este Dakar. Y las complicaciones estuvieron por el hecho de largar muy desde atrás, al perjudicarse con la nube de polvo que dejaban los otros autos y camiones. Luego debieron estar más de dos horas ayudando a otro vehículo que se había quedado justo en el camino e impedía el paso. Por eso, la noche los sorprendió en plenas dunas... Pero la primera mujer argentina en correr un Dakar no dudó en seguir. Y recién a las 5:40 de la madrugada arribó al campamento ubicado en Iquique.

No tendrá mucho tiempo para descansar, ya que a 9 deberá salir rumbo a la largada de la Etapa 10, que tendrá su final en Antofagasta. Está claro que en el Dakar nada es sinónimo de fácil. Reina y Pelayo son conscientes de esto y también saben que lo que cuesta, vale.

Lo que se viene: Este miércoles 15 de enero, la Etapa 10 unirá las localidades de Iquique con Antofagasta. Para arribar al campamento y ser recibidos por el suntuoso peñasco de La Portada, los competidores deberán recorrer 631 kilómetros de especial (también tendrán 58 de enlace, para totalizar 689 kilómetros), en una etapa con dos tramos con características bien diferentes: arena en los primeros 200 kilómetros y luego el infaltable fesh-fesh en el cierre.